¡Ay carajo yo me he envejecido en esta lucha, comunista he sido y comunista he de morir!
Quien se convertiría en la camarada Tránsito Amaguaña, nace en la comunidad de Pesillo, cantón Cayambe en 1909.
Para la época la población indígena vivía bajo la explotación y exclusión que según las leyes ecuatorianas formalmente no existían, pero la cual la sentían duramente sobre sus espaldas los indígenas.
Bajo formas feudales de organización establecidas por los terratenientes, los indígenas desde la infancia tenían que sufrir un régimen de semiesclavitud, sirviendo de manera gratuita en las haciendas de los patronos, sin posibilidad alguna de poder librarse de esta servidumbre.
Es precisamente en la zona de Cayambe donde el movimiento indígena empieza a darle forma organizativa a sus luchas con la creación de los primeros sindicatos agrícolas del país, en la primera huelga de trabajadores agrícolas en Olmedo (1931). Si bien a lo largo de la historia nacional los indígenas habían protagonizado más de un levantamiento, la falta de una propuesta organizativa y programática había llevado a la represión a sangre y fuego de estos movimientos reivindicativos.
La c. Tránsito, contaría posteriormente la labor que jugaron los nacientes núcleos del Partido Comunista a favor de la organización del movimiento indígena, enviando agitadores, organizadores y educadores a colaborar en esta tarea.
"A pie tengo 25 viajes -a pie hasta Quito-, para protestar,... cuatro meses tres semanas estuve presa, ...la fuerza y el valor para ello lo aprendí de Dolores Cacuango..." Esta frase dicha por Tránsito, nos habla por sí mismo de lo duro que fue la lucha del movimiento iniciado por Dolores Cacuango, Tránsito Amaguaña, Jesús Gualavisí y otros. Y es que para defender sus derechos los indígenas tuvieron que hacer largas jornadas a pie hasta llegar a la capital de la república con la esperanza, muchas veces vana, de obtener soluciones a sus demandas. Viajes que duraban más de un día, y que para evitar los atentados de parte de los patrones debían ser realizados no por los caminos regulares sino por sendas agrestes y dormir escondidos en los pajonales y así poder cumplir su propósito.
Gracias a esta lucha del movimiento indígena en alianza ya con el movimiento obrero, se consiguió la expedición del primer Código de Trabajo, al igual que la Ley de Comunas. Esto permite la conformación de la Federación Ecuatoriana de Indios, hoy convertida en la Confederación de Pueblos y Organizaciones Indígenas del Ecuador pero manteniendo las mismas siglas de la histórica y combativa FEI, organización que surge es al calor de la lucha y obtiene su vida jurídica en 1945.
En los cuarenta, a través de la FEI, Dolores Cacuango y Tránsito Amagunña, convertidas en unas de las más conocidas dirigentes campesinas del país, crearon con Luisa Gómez de la Torre Paz, maestra comunista, las primeras escuelas indígenas bilingües, las cuales constituyeron un hito en la historia de América Latina.
En 1962 viajó a Cuba y a la Unión Soviética representando a los indígenas del Ecuador. A su regreso la dictadura de la Junta Militar de Gobierno la encarceló por más de cinco meses acusándola de comunista -el Partido Comunista del Ecuador había sido declarado ilegal-y de haber introducido un cargamento de armas al país.
Eran los tiempos en que el gobierno de los Estados Unidos y las cúpulas militares de Latinoamérica veían enemigos por doquier, sobre todo entre los dirigentes obreros, estudiantiles y campesinos, por el impulso a la Reforma Agraria, que preconizaba la unidad de estos grupos en la lucha social por conseguir una Patria mejor, más humana y menos injusta y a muchos se les acusaba del "feo delito" de ser comunista.
A fines del 63 se encargó de los trámites legales de la parcelación de las diez haciendas ubicadas al nororiente de Cayambe. Se formaron varias Cooperativas, pero Tránsito no se puso en ninguna. De allí en adelante ayudó con la Reforma Agraria en el resto del país y su figura fue ampliamente conocida, no solo por su dirigencia pasada sino también por sus trabajos en pro de una Patria para todos los ecuatorianos, sin distingos de clases, razas o religión. Desde entonces su labor fue callada pero efectiva y su nombre figuró en toda acción campesina, pero no cambió su modo de vida y siguió siendo la misma mujer pobre y solitaria de siempre, encerrada en su acostumbrado silencio contemplativo.
Tránsito Amaguaña recibió a partir del 2003 una pensión mensual durante el resto de su vida al ser merecedora del Premio Eugenio Espejo.
Vivió los últimos años de su vida en un cuartito construido por la Municipalidad en la ladera nororiental del Cayambe -en pleno páramo- a casi tres mil metros de altura, mostrando su cuerpo diminuto y el rostro quemado por el sol. Hasta no hace mucho antes de su deceso tenía fuerzas para sembrar ciertos granos que cosechaba para el sustento y cortaba la hierba con que alimentaba a sus cuyes.
Hoy en su partida le rendimos homenaje ya la recordamos como la última líder indígena de la etapa de los años treinta al cuarenta, que fue de ruda lucha por alcanzar para los indígenas del país un nivel mínimo aceptable, en una sociedad formada por blancos y mestizos, donde los indígenas no tenían ningún derecho.
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